La etiqueta ambiental de la DGT —también llamada distintivo ambiental o pegatina DGT— clasifica los vehículos según lo que contaminan. Es la que determina si puedes entrar en una zona de bajas emisiones, si te afectan las restricciones por contaminación y, en muchas ciudades, las ventajas de aparcamiento. En esta guía te explicamos qué etiqueta te toca, cómo saberlo, dónde comprarla y qué pasa cuando compras un coche de segunda mano.
Los cuatro distintivos (y los vehículos sin etiqueta)
La DGT divide el parque de vehículos en cinco grupos. Cuatro tienen distintivo y uno no:
- Etiqueta CERO (azul): vehículos eléctricos de batería, eléctricos de autonomía extendida, híbridos enchufables con una autonomía mínima en modo eléctrico, y de pila de combustible. Son los que más ventajas tienen.
- Etiqueta ECO (mitad azul, mitad verde): híbridos no enchufables, híbridos enchufables que no llegan a la autonomía de la CERO, y vehículos de gas (GLP y GNC). Casi siempre pueden circular sin restricciones.
- Etiqueta C (verde): turismos de gasolina matriculados desde enero de 2006 y diésel matriculados desde septiembre de 2015, que cumplen las normas de emisiones más recientes.
- Etiqueta B (amarilla): turismos de gasolina matriculados desde el 1 de enero de 2001 y diésel matriculados desde 2006.
- Sin etiqueta: gasolina anteriores a 2001 y diésel anteriores a 2006. Son los vehículos más antiguos y los más restringidos en ciudad.

Cómo saber qué etiqueta te corresponde
La etiqueta depende de dos factores: el tipo de motor (gasolina, diésel, híbrido, eléctrico, gas) y la fecha de matriculación del vehículo.
Un punto importante que confunde a mucha gente: la clasificación va por la fecha de matriculación, no por la antigüedad del modelo. Un coche de un modelo antiguo pero matriculado más tarde puede tener mejor etiqueta de la que parece, y al revés. Si no sabes de cuándo es tu coche exactamente, puedes comprobarlo al instante con nuestra herramienta de fecha de matriculación por matrícula. Con la fecha y el tipo de combustible, la tabla de arriba te da tu distintivo.
Casos particulares que conviene conocer
- Vehículos diésel y la frontera de 2015: el salto entre etiqueta B y C en los diésel está en septiembre de 2015 (norma Euro 6). Es una diferencia importante de cara a las ZBE, porque un diésel de 2014 y otro de 2016 pueden tener un trato muy distinto en ciudad.
- Motos y ciclomotores: también tienen su propia clasificación por etiquetas, con criterios adaptados a sus normas de emisiones.
- Furgonetas y vehículos comerciales: tienen su propia tabla, con fechas algo distintas a las de los turismos.
- Vehículos importados o con matrícula histórica: pueden requerir una comprobación específica de su clasificación.
- Coches GLP/GNC de fábrica vs. transformados: ambos pueden optar a la etiqueta ECO, pero la transformación debe estar correctamente homologada y reflejada en la ficha técnica.
Dónde comprar la pegatina y cuánto cuesta
La etiqueta física se compra una sola vez y cuesta alrededor de 5 euros. Puntos de venta habituales:
- Oficinas de Correos.
- Talleres y gestorías adheridos al programa.
- Algunas asociaciones y clubs del automóvil.
¿Es obligatorio llevarla pegada? No en todos los municipios, pero sí muy recomendable. Las cámaras de las ZBE leen la matrícula y consultan la base de datos, así que técnicamente funcionan sin la pegatina; pero llevarla te evita problemas en controles presenciales y en aparcamientos regulados, donde sí puede pedirse. Va pegada normalmente en la esquina inferior derecha del parabrisas.
Para qué te sirve realmente la etiqueta
- Entrar en las ZBE: es el uso principal. Sin la etiqueta adecuada, no accedes al centro de cada vez más ciudades.
- Aparcamiento regulado: muchas ciudades dan descuentos o bonificaciones en la zona azul/verde a los vehículos ECO y CERO.
- Restricciones por contaminación: en episodios de alta contaminación, las ciudades limitan primero a los vehículos sin etiqueta y etiqueta B.
- Ayudas y fiscalidad: algunos ayuntamientos bonifican el impuesto de circulación a los vehículos menos contaminantes.
- Valor de reventa: un coche con buena etiqueta es más fácil de vender, porque el comprador sabe que podrá circular por ciudad.
¿Y si compro un coche de segunda mano?
La etiqueta ambiental va ligada al vehículo, no al propietario, así que se mantiene tras la compraventa. Pero antes de comprar conviene confirmar la clasificación ambiental real del coche: es un factor que afecta directamente a dónde vas a poder usarlo y, por tanto, a cuánto vale para ti. Un coche sin etiqueta puede ser una ganga... o un problema diario si vives en una ciudad con ZBE estricta.
Un dato pequeño con consecuencias diarias
Conocer tu etiqueta ambiental ya no es un detalle: con las zonas de bajas emisiones extendiéndose por toda España, es lo que decide si puedes llegar al centro de tu ciudad. Identifica tu distintivo según el motor y la fecha de matriculación, hazte con la pegatina y, si vas a comprar un coche usado, comprueba su clasificación antes de cerrar el trato. Es un dato pequeño con consecuencias diarias.